WhatsApp ADN

Nuestro primer brindis

Diciembre no siempre fue sinónimo de balances, propósitos y carpetas llenas de ideas por lanzar.

Lo que soñamos, lo que empezamos y lo que viene

Hace unos meses, esta agencia no existía. No había ni siquiera un nombre ni un logo.

Todo era tan solo una idea que rondaba la cabeza y una sensación difícil de explicar… la de que, por fin, algo estaba empezando.

Así es como empieza nuestra historia 😊

Tabla de contenidos

1. El día que dijimos: “¿y si lo hacemos?”

📆 Primavera de 2025.

Sí, hubo ideas. Muchas. Escritas en libretas, en notas del móvil, en servilletas, en pizarras improvisadas.

Hubo listas de nombres, paletas de colores para la identidad de marca, y hasta algún que otro intento de logo que no sobrevivió ni un día.

No teníamos una hoja de ruta perfecta, pero sí teníamos claro el punto de partida.

Queríamos construir algo que tuviera sentido. Que no fuera solo bonito por fuera, sino coherente por dentro.

🧭 Y aunque no teníamos claro el camino, sí teníamos claro que queríamos recorrerlo.

2. El vértigo de empezar

Montar la web, escribir el primer post, elegir cómo contarle al mundo que existimos.

Parecía sencillo, pero cada gesto pesaba más de lo esperado. Como si estuviéramos colocando la primera piedra de algo que aún no sabíamos cómo iba a crecer.

Había ilusión, pero también muchas dudas.

¿Nos escuchará alguien? ¿Gustará lo que hacemos? ¿Estamos preparados para esto?

No teníamos respuestas claras, pero lo hicimos igual.

🌱 Y así, entre dudas y ganas, empezamos.

3. Las mini victorias que nos dieron vida

Nuestro primer encargo no llegó porque lo estuviéramos buscando, sino porque alguien confió en nosotros.

Creyó en lo que estábamos empezando a construir, aunque aún no tuviéramos casi nada que mostrar, y esa confianza, tan inesperada como necesaria, nos dio el impulso que necesitábamos.

Lo vivimos con intensidad, como se viven las primeras veces.

Con cuidado en cada detalle, con esa mezcla de nervios y emoción que aparece cuando por fin alguien te da la oportunidad de demostrar lo que sabes hacer.

Y con una sensación difícil de explicar, pero imposible de ignorar, de que esto, de verdad, acababa de empezar.

✨ Y aunque todavía estamos empezando, lo que ya hemos vivido nos basta para saber que vamos en la dirección correcta.

4. Lo que aprendimos sin tener ni idea

Aprendimos que tener un plan no significa tenerlo todo resuelto, y que por más claridad que tengas al empezar, hay cosas que solo se entienden cuando te pones en marcha.

Aprendimos que la creatividad no vive en los manuales ni en las referencias, sino en las personas que se atreven a mirar distinto y a probar sin certezas.

Y también aprendimos que equivocarse no es un desvío, sino parte del camino. 

🧱 Porque no todo sale como lo imaginas, pero cada error, si lo sabes mirar, te acerca un poco más a lo que quieres construir.

5. Lo que viene (y nos emociona)

No sabemos con certeza qué nos espera en 2026, y quizás no haga falta saberlo.

Lo importante es que seguimos con ganas y con la sensación de que aún queda mucho por explorar.

Queremos crecer, claro, pero hacerlo a nuestra manera.

Con decisiones que nos hagan sentir bien, con relaciones que se construyan desde la confianza, y con proyectos que nos recuerden por qué empezamos.

👣 Ya dimos el primer paso. Ahora toca seguir caminando.

Conclusión 🥂

Terminamos el año con la sensación de haber empezado algo que nos hacía mucha ilusión. Algo que empezó como una idea y que hoy ya tiene forma y sentido.

Ahora es momento de avanzar con ideas frescas, nuevos retos y la ilusión de seguir creciendo.

Brindamos por lo vivido y por lo que viene. 

¡Feliz 2026! y gracias, 2025. ✨

¿Otra dosis de marketing?